
Lucas 24:39
Jesús no resucitó como un fantasma: resucitó verdaderamente.
En estos días vi una imagen sobre la resurrección de Jesús que, aunque quizá fue hecha con buena intención, transmite una idea equivocada: parece presentar a Cristo como si hubiera resucitado “como un fantasma”, como una figura etérea o incorpórea.
Pero la Palabra de Dios nos enseña otra cosa, y como hijos de Dios debemos permanecer en la verdad. Jesús no resucitó como un espíritu desencarnado. Él resucitó realmente, con un cuerpo glorificado, visible, tangible, vivo y eterno.

Hay una verdad que muchos quieren evitar, pero que la Palabra de Dios revela con absoluta claridad: nadie puede relacionarse con Dios en sus propios términos o a su manera. No basta con “creer en Dios”, no basta con decir “yo oro” o “yo rezo”, no basta con sentir inclinación por lo espiritual.

Cuando lo secundario nos distrae de lo eterno.




